Monogamia y genes (de E.Punset)

Vuelve a ir el tema de animales, en el sentido biológico.
No me quedé nada satisfecha de mi anterior entrada, aún me queda retirar banquillos y acomodar incomodidades, además de seguir argumentando sin mis propios pejuicios.
En este caso, el texto de Punset me parece más que interesante e impecable, me sirve de respiro.
Espero que os guste.

El mito de la monogamia
por Eduard Punset

Cuentan las malas lenguas que en la década de los años 20 el presidente Coolidge de Estados Unidos estaba de visita oficial con su esposa en una granja. A cada uno se le asignó un itinerario distinto, de manera que cuando el guía le estaba explicando al presidente los secretos de un gallinero, le dijo: “Su esposa me ha recalcado que le recordara que el gallo que puede vivir en el corral rodeado de gallinas hace el amor todos los días”. A lo que el presidente Coolidge contestó con una pregunta: “¿Con una sola de ellas?”. “No, no, no” fue la respuesta inmediata del guía. “Pues dígaselo así a mi esposa” fue la réplica presidencial.

Parecería evidente que el presidente de los Estados Unidos en la década de los años 20 –no recordado, precisamente, por sus grandes aciertos– compartía, no obstante, con los biólogos del futuro la opinión de que la monogamia en la pareja no es una situación tan ‘natural’ como todavía hoy muchos siguen pensando.

La realidad de las últimas investigaciones, como las de los científicos norteamericanos David Barash y Judith Lipton -con quienes coincidí en México en La Ciudad de las Ideas-, son contundentes y podrían resumirse diciendo que entre los mamíferos y, particularmente, entre los primates sociales no es fácil constatar la monogamia como práctica habitual. Los pájaros, en cambio, son monógamos –aunque mucho menos de lo que pensábamos hasta hace muy poco tiempo–. Por último, tanto los pájaros como los humanos practican la monogamia social y la inversión parental, pero ambos son no monógamos desde la óptica puramente sexual.

La conducta que podemos tildar de variedad sexual está condicionada no tanto por la búsqueda de la diversidad como por la de la calidad. En otras palabras, se otorga inconsciente o conscientemente una gran importancia a la salud y la belleza y, por lo tanto, a los genes. Ahora bien, la pregunta es inmediata y no puede hacerse esperar: ¿cómo se sabe dónde están los buenos genes? ¿Cómo puede saber un miembro de la pareja, que no cuenta con un microscopio ni con el equipamiento necesario, que los genes del otro son buenos?

Una especie de ranas –concretamente el macho de las ranas de árbol grises– nos da una primera pista. El macho que goza de mejor salud, y por consiguiente de mejores genes, tiene un canto inconfundiblemente más prolongado. Otras veces las señales no tienen que ver con el sonido, sino con los colores; sobre todo, en el mundo de los peces y los pájaros. En el caso de los humanos y de gran parte de insectos y mamíferos, la señal determinante es el nivel de fluctuaciones asimétricas; si este nivel es inferior al promedio, el organismo en cuestión está exteriorizando que su metabolismo funciona perfectamente y que, por lo tanto, sus genes son envidiables. En caso contrario –no hay simetría en las facciones– se está anticipando que las huellas del dolor y de las enfermedades han distorsionado el perfil hasta el punto de que su nivel de fluctuaciones asimétricas es superior al promedio; estamos contemplando el subproducto de genes defectuosos.

A los lectores a los que les cueste admitir el papel determinante de la simetría como detector de la ausencia de enfermedades, y consecuentemente de la belleza buscada, les recomiendo que recuerden que la mayoría de las decisiones que tomamos forma parte de los mecanismos del inconsciente. Son centenares de miles de años de experiencia que expresan, por la vía del inconsciente, una preferencia por la salud y la ausencia de dolor que escenifican una cara y un cuerpo simétricos. Claro, de estos lectores habrá a quienes les cueste más aún admitir que la mayoría de sus decisiones no son conscientes.

http://www.eduardpunset.es/blog/?p=158

23 comentarios:

Lenka dijo...

Había leído esta teoría alguna vez a saber dónde. Seguramente es muy acertada. Una simetría, un aspecto sano. Eso nada tiene que ver con tacones, vaqueros, faldas, carmín o chandal, creo yo. Un aspecto sano se puede envolver de mil maneras y, en cualquier caso, siempre encajará o desdentonará con el gusto de alguien.

Respecto a la monogamia: no dudo que sea aprendida, que tenga más que ver con costumbres, organización social, con la cultura que cada pueblo fue adquiriendo. Pero son tantas cosas las que hemos cambiado!! Alimentación, vestido, jerarquías, organización familiar, valores, modos, costumbres, prioridades... Son muchos los instintos primitivos que hemos ido modificando, no sólo los sexuales.

Razones? Muchas. Desde las religiosas a las administrativas. Buf, el tema da para mucho, seguiré pensando!!!

Io dijo...

Evidentemente, los animales, y nosotros cuando nos parecíamos más a ellos (qué tiempos aquellos!), se rigen por el instinto de supervivencia. La madre naturaleza dotó a todas las especies de unos cánones de belleza que garantizasen la procreación y la consecuente superviviencia de la especie.

Individuos saludables o mujeres de caderas anchas y pechos voluminosos, aseguraban la dinastía.

Estoy convencida de que parte de ese instinto primario reside aún en nuestra memoria colectiva. Pero por fortuna, hemos alcanzado un nivel de madurez que nos lleva a elegir nuestra propia manera de enfocar la vida, nuestra decisión de afrontarla sola, que siempre hubo lobos solitarios, o de "aparejarnos" atraídos por un nivel intelectual o una personalidad afectiva o un espíritu libre, sin que medie en ello su aspecto físico, su indumentaria o el estado de salud en que se encuentre.

Y volviendo a la entrada anterior. Independientemente de lo que opines, que para eso los colores, yo jamás pensaré que tengas mala intención en lo que escribes. Así que ¿cómo no me lo voy a tomar con sentido del humor?

Un besazo, guapa.

CuanMarce dijo...

Encuentro al señor Punset un tanto materialista, tanto en su libro sobre la felicidad, como en el libro del amor. Cierto es que la mejor estrategia de reproducción para el hombre de las cavernas era, esparcir su semen por doquier porque eso incrementaba sus posibilidades de procrear.

Para la mujer, sin embargo, al nacer el bebe humano tan poco adaptado a la supervivencia, después de haber invertido tanto en él, la mejor estrategia era escoger a un hombre que se quedara y la ayudara con la labor de cuidar y alimentar a los hijos. Por eso el hombre se propone como candidato y la mujer escoge entre los pretendientes. Pienso que el hombre tiene que madurar mucho antes de hacerse selectivo con las mujeres. A la mayor parte de los hombres la mayoría de las mujeres les vienen bien de entrada.

Pienso que aunque escogemos de forma inconsciente, a menudo, los humanos hoy nos fijamos en más cosas. Cierto que existe una física o una química entre las personas que hace que deseemos el roce de la piel con unos, y otros no nos atraigan. Este ingrediente es muy importante para muchas personas, sin embargo otras pasan perfectamente sin ello. Y mientras alguien puede sentir química conmigo, otra persona puede sentir rechazo, por lo que esa química no es intrínseca a la persona sino a la relación que se forma.

Yo personalmente pienso que la teoría de la simetría no me aplica a mí. Creo que las personas no nos gustan por quienes somos ellos, sino por cómo nos sentimos cuando estamos con ellos. Por ejemplo, si estás con una persona que se está defendiendo de todo lo que dices, se hace bastante incomodo estar. Pienso que esta forma de escoger, entre otras muchas que seguro que la gente emplea tienen más lógica que la simetría.

Además, a mí personalmente me parece que es más elegante lo asimétrico.

Un saludo

Jose dijo...

Al final somos monogamos por burocracia!!!!

Y Punset tiene razón en algo: somos tan inconscientes de la inconsciencia de nuestros actos que conscientemente lo rechazamos ;)

Juan dijo...

Es muy interesante lo que comentas CuanMarce.

Soy ávido lector de Punset, a pesar de no estar de acuerdo con él en algunos aspectos. Y no es que esté en desacuerdo, todo lo que dice es con fundamento científico más o menos demostrado, sino con las derivaciones de lo que dice.

Punset habla demasiadas veces desde un terreno más allá de los adjetivos, al terreno de lo bioquímico.

Todo se puede resumir en distintas interacciones bioquímicas, neurohormonales y redes interneuronales. El amor, odio, ira, rabia, amistad, generan en nuestro cerebro distintas reacciones bajo las que se pueden explicar muchas de nuestras "inconsciencias". Somos un laboratorio físico-químico, del que desconocemos su existencia, pero es el que nos guía sin saberlo.

Y estando de acuerdo en que la mayoría de nuestras elecciones no son tan conscientes como creemos, no me parece un punto de partida deseable. Es un punto de vista que, a muchos, les puede servir para justificarse o simplemente para no avanzar. "Si todo depende de los genes, si todo depende de las sustancias de nuestro cerebro, pues no me como el coco".

Me parece más válido conocerlo pero para ponerlo a nuestro favor, para no castigarnos inútilmente, para no hundirnos, para comprendernos mejor y, sobre todo.....para seguir luchando y mejorando.

Un abrazo

Lenka dijo...

Totalmente de acuerdo con Juan. No hace falta irse a los extremos obvios (eso de que un asesino múltiple se justifique con sus neurotransmisores, aunque este tema dé para mucho, pero bueno, descartando una enfermedad mental, se entiende. Digamos que no me gustaría que la moda actual de "señor juez, yo es que me había metido catorce filas y siete cubatas y no sabía lo que hacía, soy inocente", se convirtiera en: "es que la química me ha hecho así"). Tampoco me gustaría que el borde, el agresivo, el envidioso o el posesivo se justificaran en sus químicas. Y no por nada, sino porque bastante oímos ya el consabido "yo soy así y no puedo hacer nada" como para encima darle base científica.

Creo que, en condiciones mínimas de salud mental, siempre se puede cambiar, aprender y mejorar. No siempre lo hacemos, por pereza, cobardía o mil razones, pero se puede. Y es importante que la gente lo tenga claro. Creo que sabiéndolo se es menos egoísta, menos víctima, más equilibrado y positivo. Creo, vamos.

CuanMarce dijo...

La mecánica cuántica descubierta en 1925, es la rama de la ciencia que nos ha proporcionado los conocimientos para fabricar los transistores, los rayos laser, y una gran mayoría de los artículos de tecnología punta, si no todos, por lo tanto no la podemos descartar.

Sin embargo, se ha encontrado que está en confrontación directa con la visión del mundo que la física clásica nos había proporcionado desde 1600. Y aunque la física cuántica no puede alcanzar el grado de objetividad que el método científico requiere, al no poder eliminar la influencia del observador en el resultado. Sin embargo, porque permite predecir resultados con una exactitud extraordinaria y por los avances tecnológicos que nos ofrece, no se puede tachar como falsa por muy fantástica y mágica que se nos antoje, ni aunque sea incongruente con la visión del mundo según la física de Newton.

Newton dice que el universo es una máquina. Darwin dice que los genes mutan por casualidad. Y la ciencia Newtoniana que hoy se practica tiene un determinismo que está en oposición directa con esa responsabilidad de que hablas, Lenka. Si soy producto de mis genes para qué me voy a preocupar, o mejor qué puedo yo hacer para cambiar los resultados, si está en manos de los genes.

Los estudios del doctor Bruce Lipton en su libro “La biología de las creencias”, nos muestran la medicina de la próxima era. Los genes no controlan nada, porque los genes no se pueden controlar ni a sí mismos. No hay determinismo genético porque es el individuo con su percepción del medio ambiente el que activa un gen en particular. La física cuántica nos dice que el universo no es una máquina, que la materia en verdad no existe, lo que existe son trocitos de información vibrando. Que todo es consciente.

La física newtoniana es materialista porque no tiene en cuenta esta consciencia, ni aun cuando estudia al hombre. Y por eso me encuentro a menudo en desacuerdo con el señor Punset, porque aunque toca lo cuántico creo que no ha dado el paso aún para llevar a cabo una nueva reestructuración de la información. Cómo si no, podría decir que el amor es el deseo de procrear.

Efectivamente Punset, dice que somos un laboratorio físico-químico del que desconocemos su existencia pero es el que nos guía, aunque justo antes da con la gran verdad de que el odio, el amor y las demás emociones generan esas reacciones en nosotros. Yo efectivamente creo que las emociones son esa reacción que tenemos a la interpretación que hacemos de lo que nos ocurre. En otras palabras creo que el software hace que el hardware se porte de una forma o de otra.

Un saludo.

Kaken dijo...

Ni de lejos tengo formación científica como para seguir a Juan, a Celadus a CuanMarce y muchísimo menos a Punset, Newton o la física cuántica.

Y, sin embargo, me interesa la visión de Punset porque me da datos que no conozco y explican muchas cosas (a mí), pero siempre he pensado que no son del todo así (o lo he sentido?)

Viviendo con un científico al lado, nuestros diálogos sobre algunos temas en los que interviene el determinismo biológico suelen terminar con la misma pregunta por mi parte: ¿pero qué fué antes, el huevo o la gallina?

Yo concibo al ser humano con un poder de adaptación que se nos escapa en su complejidad,y con una interelacción entre cuerpo y mente capaces de influir indefinidamente entre ellos.

Obviamente, no tengo pruebas de esto que siento más que pienso.
Y a pesar de considerar que el método científico es la herramienta más válida de acercamiento a distintas realidades, creo que no puede explicar determinadas cosas.

Y para mí eso es un aliciente, espero poder vivir lo suficiente como para que, algún día, alguna mente preclara me explique como es posible que un sentimiento, una situación o algo que ni siquiera sé que existe haga que nuestros genes se enteren de que hay que cambiar ;-)

"Y aunque la física cuántica no puede alcanzar el grado de objetividad que el método científico requiere, al no poder eliminar la influencia del observador en el resultado"
Me intriga esta frase, Cuan, me lo podrías explicar?

Un bes a todos

CuanMarce dijo...

Kaken, yo pienso que primero fue el huevo, ya que muchos ovíparos existieron antes que la gallina.

Sobre la pregunta que me haces con relación a la imposibilidad de sacar al observador del experimento. Te diré, por ejemplo, que cuando miramos a ver si la luz es una partícula se comporta como una partícula, pero si miramos si es una onda entonces se comporta como una onda. Parece que la luz es consciente de que la estás mirando y de lo que piensas.

Cuando miras es una partícula, y cuando no miras es una onda de probabilidades. Y esto no solo lo hacen los fotones sino todas las partículas subatómicas.

Un saludo

Juan dijo...

¡Qué interesante cuanmerce¡.

De mecánica cuántica debo reconocer que no entiendo nada. Nunca me he puesto a ello, y a lo mejor ha llegado el momento.

Lo que describes me fascina por una razón. Siempre he pensado y actuado de manera que se puedan ver todos los matices y puntos de vista posibles sobre cualquier hecho o persona. Y la mecánica cuántica, por lo que tú has mostrado, es un enfoque absolutamente distinto del mundo que nos rodea. No creo que vaya a sustituir a nada, sino más bien a aportar más conocimientos y a mirar las cosas desde más posicionamientos posibles.

Dices:
"porque permite predecir resultados con una exactitud extraordinaria y por los avances tecnológicos que nos ofrece, no se puede tachar como falsa por muy fantástica y mágica que se nos antoje, ni aunque sea incongruente con la visión del mundo según la física de Newton."

No se tiene porqué tachar de falsa y fantástica. El método científico es mucho más flexible de lo que a primera vista pueda parecer. Al final, y simplificando quizás en exceso, consiste en medir lo medible y, si mediante una técnica se pueden predecir (medir) resultados, esta es la ciencia en su estado puro.

Ningún observador ha visto jamás un electrón, pero ningún científico ha negado su existencia.

Lo que sucede es que la ciencia consigue métodos de medir muy diferentes y, dependidendo del nivel al que te muevas (sentido de la vista, celular, molecular, atómico, partículas), estás contemplando un mismo hecho desde posiciones totalmente diferentes. Cuando miras a un elefante puedes observar determinadas pautas. Si observas las células del elefante, otras, y si miras las moléculas de cada célula, otra y así hasta el infinito y mucho más....jejejejeje.

Newton no se equivocó, miró el mundo desde un prisma mecanicista, pero no es el único prisma posible.

Con respecto a los genes, aún me interesa más, pero me estoy alargando en exceso. Tienes razón que los genes no se autocontrolan. pero es que los genes, pese a loo que piensan algunos, NO SON DETERMINISTAS. Llevan unas potencialidades que se pueden o no desarrollar dependiendo de factores como el entorno (enfermedades, alimentación, etc) y de factores mucho más sutiles pero posiblemnete aún más importantes como las emociones.

Que interesante Cuanmerce. Muchas gracias por aportarnos esta visión.

Un abrazo

Juan dijo...

Por cierto cuanmerce. Me gustaría que me recomendaras algún libro para torpes sobre mecánica cuántica.

Otro abrazo

CuanMarce dijo...

Juan, yo creí por un tiempo en la ciencia con un fervor parecido al tuyo. Hasta trabajé dos años en un desierto haciendo investigación científica. Pensaba entonces que la ciencia era la poseedora de la verdad. Hoy “La Verdad” ha pasado a ser una ilusión y ha sido reemplazada con algo que es más real: mi verdad. La verdad de mi vida, de mi experiencia, la única verdad que soy capaz de experimentar. Ésta es una verdad interna, se sitúa justo al otro lado de la barrera que la ciencia ha determinado como su dominio.

El método científico es adecuado para tratar con temas de materia y espacio, pero es imposible no violar sus controles cuando entramos en el mundo subjetivo, que es en realidad donde vivimos todos. El método científico nos ha acostumbrado a pensar que sólo existe lo que podemos ver y tocar. Y no es así. Lo imaginario existe, los Reyes Magos existen, porque los conceptos existen y son más reales que las cosas mismas, pues vivimos en un océano de conceptos que tienen un efecto extraordinario en nuestras vidas, y lo irreal no puede tener efectos.

La física cuántica me ha enseñado que el observador crea la experiencia. Mi labor hoy por hoy es estudiar cómo lo hace. Me dedico a estudiar el software del pensamiento. Pienso que es ahí donde está nuestra próxima frontera. La que verdaderamente nos hará crear con abandono un mundo maravilloso.

El doctor Bruce Lipton, un investigador en el campo de la biogenética, ha publicado un libro en castellano titulado “La biología de las creencias” (Ed. Palmyra). En inglés hay un libro muy interesante que se titula “Quantum enigma- physics encounters consciousness” por Bruce Rosenblum y Fred Kuttner (Oxford University Press). Y en YouTube encontrarás una serie de vídeos sobre la física moderna, ya sea la cuántica o la teoría de cuerdas.

Un saludo.

Io dijo...

¿Pero se puede saber qué os pasa en la boca a todos?

¡¡¡Que soy de letras!!!

Juan dijo...

jajajaja, Io, muy bueno.

Cuanmerce, que hayan científicos "obtusos" que niegan la existencia de lo que no se puede medir, no quita un ápice de valor a otros aspectos científicos.

La ciencia tiene su espacio, su momento y su lugar. No se puede aplicar el método científico a cualquier actividad, ya sea humana, física o química. Sólo puede medir lo medible, preveer lo predecible. Ni más ni menos.

Horror me causa intentar medir o buscar "verdades científicas" cuando se habla de amor, pasión arte, amistad, compañerismo. Lo máximo a lo que puede aspirar el científico es a estudiar las reacciones que se producen en nuestro cuerpo cuando estamos viviendo emociones, pero no explicarlas.

En mi blog, hablando de verdades, evidencias y certezas, escribí esto:

Para mí, la verdad no es objetiva. Sólo existe la verdad subjetiva. No hay VERDAD, sólo mi verdad.

Se me podrá decir que las matemáticas son verdad objetiva. Uno más uno siempre son dos. Sin embargo, yo diría que esto es exactitud en unas determinadas condiciones. Una persona más otra siempre forman dos personas, pero esas dos voluntades juntas pueden ser mucho más que dos o mucho menos que una.

Con la creatividad puede suceder algo similar. Los dos que crearon Google, ¿lo habrían conseguido por separado?. ¿Asterix hubiera surgido sin el genio sumado de sus dos creadores?. También en estos casos 1+1 consiguen mucho más que dos por separado aunque, matemáticamente, dos sea igual a dos.

Las leyes físicas o biológicas son “verdades” incuestionables. ¿pero lo son de verdad?. Muchas de las fórmulas físicas son verdad...para un entorno determinado que es el planeta Tierra, pero en otros contextos puede que no sirvan. La biología nos explica que, en ciertas condiciones, no es posible la vida y, sin embargo, la vida se encarga de sacarle del error en el río Tinto, y si en nuestro propio planeta se cuestionan estas verdades biológicas, cuanto más no se pondrá en duda en los cientos de miles de millones de planetas que hay. Ya ni el biólogo más audaz es capaz de seguir asegurando que sin agua ni carbono no es posible la vida.

Las “verdades” matemáticas, físicas o biológicas no son verdades en tanto en cuanto no son universales. Son EVIDENCIAS que se cumplen siempre en unas determinadas circunstancias. Y es que, esto, es la EVIDENCIA: en determinadas situaciones y, siempre que se cumplan las mismas condiciones de estudio, los resultados serán siempre los mismos.

Pero si se cambian las condiciones los resultados serán diferentes: no son la verdad absoluta y universal que buscamos.

La CERTEZA, para mí, no es más que la necesidad que tiene el ser humano de creer su propia verdad. Es la principal fuerza que nos aleja del miedo. Sin certeza no hay confianza y, sin ella, todo se desmorona a nuestro alrededor.

Sin embargo, a mí me gusta reivindicar la incertidumbre. Es verdad que la certeza aleja del miedo, pero también aleja del crecimiento. Estar en posesión de la verdad es el primer paso para crear el dogma y, del dogma a la imposición de nuestra verdad, sólo hay un paso.

La certeza sólo tiene respuestas. La incertidumbre sólo hace preguntas.
La certeza se expande, la incertidumbre crea.
La certeza obliga, la incertidumbre investiga.
La certeza se conforma, la incertidumbre es inconformista.
La certeza se autoalimenta, la incertidumbre está hambrienta.
La certeza ancla al pasado, la incertidumbre observa el presente y se plantea los futuros.

Un abrazo Cuanmarcé

Io dijo...

Con tu permiso,Kaken:

Juan, esto sí que lo he entendido. Y ha sido gracias a las "letras". En su última y magnífica novela "El corazón helado", Almudena Grandes citaba un teorema de física: El todo sólo será igual a la suma de las partes cuando las partes se ignoren entre sí.

Y lo ejemplificaba con mano maestra:

"Dos niños lloran en habitaciones consecutivas. Si la puerta que une las habitaciones está cerrada, el todo será igual simplemente a la suma de los dos llantos. Sin embargo, la puerta puede abrirse, y a partir de ahí las cosas se pueden desarrollar de muy diferentes modos. Imaginemos, que al oír el llanto del otro niño, uno de ellos va en su busca, y, motivado por su enfado le pega. El otro niño enfadado le devuelve la sacudida y así se meten en una pelea en la que ambos acaban llorando más fuertemente. En este caso el todo es mayor que la suma de las partes. Si en cambio lo que ocurre es que al oír el llanto del otro niño, uno de ellos decide ir en su busca y jugar con él, ambos dejarán de llorar y el todo será ahora menor que la suma de las partes."

Queda dicho. Y gracias a las letras.

Un abrazo.

Sra de Zafón dijo...

Pues yo me vuelvo al comentario de Kaken de la relación entre el cuerpo y la mente y la capacidad de influir indefinidamente entre ellos. Como soy tremendamente visual a la hora de llegar a conclusiones os cuento que mi conclusión ante este tema es la de la pescadilla que se muerde la cola.

Sin cortarme un pelo culpo a la teoría dualista mente - cuerpo de muchísimos de los errores más garrafales cometidos por la humanidad contra la humanidad, y me aparto de ella como de la peste,pero además voy un poquito más allá…me explico: para mi el pensamiento no se da únicamente en el córtex (supongo que aquí tendríamos que definir lo indefinible: ¿qué es pensar?)

Desde hace ya muchos años soy consciente de lo inconscientes que la mayoría de las veces son todas mis percepciones, emociones, razonamientos y conclusiones. Soy consciente de que el "inconsciente"(todo aquello que el cuerpo percibe, almacena y procesa sin pasar por el córtex) forma y deforma desde mi estado de ánimo a las defensas de mi sistema inmunológico (hoy por hoy ya está más que demostrado la interacción entre el sistema nervioso, el inmune y el endocrino)
Yo "Pienso" (percibo y elaboro conclusiones) tanto con lo que pasa en mi córtex, como con lo que ocurre en mi amígdala, en el mapa que es mi piel, o en mi intestino (curiosamente el órgano
donde se congregan el mayor número de células inmunes, donde se produce más de 60 tipos de hormonas, y donde , además, se da la presencia de neuronas en un
número mayor que en toda la médula espinal) ya que infinidad de sustancias llegan a mi córtex procedentes de todas partes, tiñendo con su filtro el mundo que me rodea, y la propia percepción de mi misma. Así, inundada por ese “halo químico”, siento, pienso, decido, juzgo, etc.
Para mí, PIENSO con todo mi cuerpo, no sólo con mi córtex.
De modo que mi razonamiento ante el asunto este de la mente y el cuerpo y la capacidad de estos dos “entes” de influir indefinidamente es el siguiente: No hay ninguna frontera entre el cuerpo y la mente. No existen lindes.
Sí células del sistema inmunológico hacen funciones del nervioso y del endocrino, y numerosas sustancias condicionan por exceso, carencia, o en equilibrio perfecto, mi percepción, emociones y pensamientos, provocando mi ternura, mi ira, mi tristeza, mi euforia, y que de ahí nazcan y fluyan mis elucubraciones llamadas mentales, y si estas sustancias pueden mermar o aumentar mis defensas para combatir enfermedades, o alterar mi metabolismo, CREO (con mayúsculas) que mis pensamientos provocados conscientemente , y lo que ellos provocan sobre mi fisiología, también intercederán en mi manera de sentir las emociones básicas o complejas , y en mi salud. Aquí aparece mi pescadilla, pero no sé si me explico bien.
Puedo evocar sentimientos agradables y conseguir bañarme de maravillosas sustancias que harán que mi sistema nervioso, endocrino e inmune funcionen estupendamente, y puedo provocar pensamientos oscuros y trágicos e inundarme de terribles sustancias que además de hacerme ser pesimista y sentirme triste, por ejemplo, harán enfermar mi cuerpo.

Pero también creo que lo que vive “atascado” en mi inconsciente y me produce sufrimiento psicológico y físico he de desatascarlo no sólo con pensamientos conscientes, si no “engañando” de alguna manera a mi córtex, pero esto ya daría para otra entrada.

Bueno Kaken, pues…que Punset da para mucho…pero que hoy tu frase me ha dado para todo esto…y más que me callo para no resultar infumable (ayyyy fumable con lo rico que es lo fumable...snif)

A los científicos quiero pedirles que por favor sigan con esa cosa tan rara en la boca, porque a mi desde luego me tienen muy informada y entretenida.

Un abrazo tan invasivo como mi post.

Juan dijo...

Pero Sra Zafón, no me esperaba esto de tí, jajajajajaja. Menudo empolle que tienes.

Sólo puntualizarte algo, en la médula espinal apenas hay neuronas, hay muchas terminaciones nerviosas de las neuronas, tanto cerebrales como periféricas.

La dualidad cuerpo mente tampoco me ha gustado jamás. Efectivamente ha hecho mucho daño. la química no es causa de las emociones, más bien son consecuencias de ellas.

Un abrazo. Me has dejado anonadado.

CuanMarce dijo...

Kaken hemos montado fiesta en tu espacio, espero que no te resulte molesto.

Io ya también quiero ser de letras, aunque haya comenzado mi vida de otro modo y de tanto en tanto se me note.

Juan, sé que estamos de acuerdo en lo más fundamental aunque lo maticemos de formas distintas.

Me encanta como explicáis los dos que uno y uno puede no ser dos. Estoy totalmente de acuerdo. Aunque la información se organiza sola, lo hace de infinitas maneras.

Tu párrafo sobre la certeza tiene mucha tela y creo que será mejor que lo aborde pronto en mi blog, porque aunque Kaken es una anfitriona maravillosa, éste no deja de ser su espacio.

Señora de Zafrón, estamos totalmente de acuerdo. Y me gustaría añadir que mucho de lo que habita en nuestro inconsciente se puede hacer consciente. Sólo se necesita la atención para ver los conceptos, y la palabra para iluminarlos. Pero por favor no me llames científico, ya no lo soy.

Un saludo a todos.

Kaken dijo...

Queridos todos: estais en vuestra casa¡¡¡
Por favor, nada de remilgos por escribir aquí lo que querais, para mí es un honor y una sorpresa muy apreciada leeros, aquí o en donde sea.
Me parece tooodo tan interesante...se aprende tanto...

Un bes para todos y cada uno de vosotros.

(Io, me ayudas con los cafeses?? ;-)

Io dijo...

Ja,ja,ja,ja,ja,ja

Desde luego, Kaken.

Sra de Zafón dijo...

Buenos días a todos, haciendo uso de la hospitalidad de Kaken y antes de irme de casa, quiero preguntarle a Juan.

¿crees que sólo las emociones desencadenan la química y que la química no desencadena emociones?

De ser así me gustaría que me contases el por qué, porque yo creo que está más que demostrado que existen "autopistas" de doble vía e interacción total.


;e voy que tengo a los niños sentados en el coche para salir de casa :-)

Me tenéis enganchadísima a vuestros blogs. Gracias.

Juan dijo...

Pues sí Cuanmarce, en lo fundamental estamos de acuerdo, pero lo que más me ha llamado la atención es una perspectiva distinta que has introducido, que yo desconocía. Y hay mucha tela que cortar, jajajajaja. Espero ansioso lo que escribas en tu blog.

Delicioso el cafetito, Kaken e Io, ummmmmm. Gracias.

¿crees que sólo las emociones desencadenan la química y que la química no desencadena emociones?

He estado repasando lo que he escrito y posiblemente me haya expresado mal, Chusa.

Es una doble vía, sin lugar a dudas, incluso triple o cuádruple. Unos déficits o superavits de según que neurotransmisor nos puede llevar a un estado de depresión, ira o enorme placer y vicerversa. Pero es que la conscicencia puede actuar, a su vez, con cualquiera de esos estados y revertir la situación química.

Cuando hablaba de dejar la mente en blanco, o meditación o Zen o como se quiera llamar en mi blog, se está actuando de forma consciente sobre la neuroquímica potenciando por ejemplo la producción de oxitocina y disminuyendo de forma importante la secreción de adrenalina y noradrenalina. Cuando manejas estos estados, estás manejando a tu gusto estas sustancias.

El córtex hace sernos conscientes, pero es que se puede hacer consciente muchas de las inconsciencias del sistema límbico y, por ende, actuar sobre ellas a nuestro antojo (bueeeeeno, ya sé, no es tan fácil, jejejeje).

¡¡Como me enrrollo¡¡
En resumen, jejejeje, la química influye en nuestros estados y nuestros estados influyen en la química. Y nuestro córtex puede actuar a su vez en ambos.

No estoy muy seguro de haberme explicado.

Un abrazo.

Sra de Zafón dijo...

... y ambos en nuestro córtex.
Estamos de acuerdo :-)

Kaken, Io, llego al café de después de comer?

un abrazo a tod@s