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Hojas

Te diste la vuelta a tiempo para que no pudiera volver a ver tus ojos.

Te deslizaste como en una nube, vaporoso, lento, pausado y seguro...y roto.

Contemplaba tu espalda, envuelta en la ligera capa que se movía al antojo de tu propio movimiento, grácil y eterea.

La bruma envolvía el bosque, tocándolo de grises y natas, pero tu figura al alejarse se diría que brillaba.

Todo era silencio. Silencio.

Las hojas dormidas no crujían bajo tus pies amados, tan húmedas que sólo podían plegarse a tí.

El otoño dorado te engulló, porque así lo quisiste, y yo...solo pude mirar como te ibas y grabar tu imagen en mi retina, envuelta en un aura de amor imposible y de hojas secas.

Comenatrio

Hace un minuto que he cometido este error, en vez de escribir “comentario” he escrito “cometrario”, ah, no¡, comenatrio¡¡

Y me mondo, lisa y llanamente, estoy sola tirada por los suelos, me ha hecho gracia el palabrejo.

Siempre me ha gustado jugar con las palabras, inventarlas, darles la vuelta, cambiar su sentido, repetirlas hasta vaciarlas de su significante.

Recuerdo la mirada de horror de una amiga mía, a la que llevo muchos lustros y por entonces era una niña, cuando le pedí que me ayudara a hacer una especie de experimento.
Quería probar que las palabras se deforman o se re-crean en cierto momento y luego se extienden. Algo así.
Entusiasmada, le rogué que dejara caer de vez en cuando “requetechupi” , ¡jajaja¡. Por supuesto que no lo hizo, no había nada más que mirar su expresión de “a esta se le ha ido la olla pero más allá del infinito”..

Meses después pegué un bote al escuchar la palabreja en labios ajenos...curiosidades del idioma y de los errores ( y del nivel de cursilidad también, jejejj).

El hondo y rápido calado de internet en nuestras vidas, que ha creado nuevas maneras de comunicarnos por escrito, ya sea en chats, blos, foros,etc, nos ha sorprendido a una gran mayoría sin conocimiento alguno de mecanografía y es lógico que escribiendo sin ellos y a dos o tres dedillos a lo sumo, la tecla baila al son equivocado.

Solemos disculparnos, pero....¿para qué?
¿Nos va a mirar mal alguien por no escribir correctamente todas y cada una de las palabras en este medio?

También es muy frecuente que en la red , en medios para comunicación de opiniones, expongamos nuestras apreciaciones seguidas de las siguientes frases:

-No sé si me explico
-No sé si se me entiende
-Perdón por el tocho

A eso me apunto la primera, ya que detrás de cada cosa que escribo me gustaría pedir perdón y que me fusilen al amanecer.

Cuando comenzaba a educar a mis hijos en la empatía, aún muy pequeñines, en reconocer cuando había que pedir perdón, no sabía que años después tendría que ayudarles a desaprender ese tema. Algo haría mal para que se convirtieran en ametralladoras de pedir perdón por casi todo.

Y en ello estoy.

Educando que es gerundio.

Tener un hijo es una gran responsabilidad.

Afortunadamente, como adultos serios que somos, podemos hacer muchas cosas para conseguir que nuestros hijos se formen a nuestra imagen y semejanza.

_ Tener muy claro, como es bien sabido por todos, que los hijos son nuestra propiedad. Nosotros les damos la vida, el sustento y la formación.

Por tanto, somos libres de hacer con ellos lo que nos plazca y como nos plazca. Nadie tiene derecho a inmiscuirse.

_ Compartir nuestros miedos con un niño: nos garantiza que el niño temerá lo mismo o más que nosotros. Gracias a esto, le protegemos de posibles accidentes y nosotros nos quedamos más tranquilos.

Eso sí, si un niño manifiesta miedo, es mejor no hacerle el más mínimo caso. A no ser que nos despierte por la noche con una pesadilla, entonces es mejor tranquilizarle con un bofetón y culpabilizarle de que nos despierte después de estar todo el día aguantándole.

_ Los niños no son como nosotros los adultos. Es una tontería intentar comprenderles o aceptarles, les estaríamos diciendo con ello que son importantes y que tienen sentimientos propios. Eso les confundiría mucho.

_ Nosotros decidimos lo que está mal, no es necesario explicar los motivos, total, no lo iban a entender.

Siempre que hagan algo mal, podemos llamarles por su nombre: tonto, imbécil, idiota, inútil, ect.

Es mejor no llamarles gilipollas para no darles mal ejemplo.

Si se pasan de la raya, es conveniente decirles, además, que "jamás les va a querer nadie".

_ Es conveniente jugar con ellos alguna vez: cuando estemos a solas con el niño, cogemos un cuchillo de cocina y les amenazamos sin que él se lo espere. Nos moriremos de risa con su cara de susto y encima conseguiremos que se esconda debajo de la cama y nos deje tranquilos durante unas cuantas horas.

_ No hay que fomentar su sentido del humor, podría convertirse en el payaso de la clase, y eso nos deja en mal lugar. Por tanto, ignorarle por completo cuando cuente algo gracioso. Si perseveramos en esta actitud, llegará un momento en que el niño se vaya a su cuarto llorando, eso significa que pronto dejará de decir sandeces.

_ La imaginación es otro serio problema, hay que cortarla de raíz, si no nunca madurarán. Si ellos notan que no hacemos caso de sus fantasías e incluso les regañamos, acabarán por dejar de existir (las fantasías).

_ La creatividad se puede permitir mientras son muy pequeños, al fin y al cabo no saben hacer otra cosa. A partir de los cinco años hay que centrarlos en estudiar, dejarse de tonterías de pintar y cosas similares.

_ En caso de que el niño se enfade, es mejor mostrarnos nosotros más enfadados aún, para que vean claro lo mala que es la ira.

_ Ser padre es duro. A veces tenemos tantos problemas que es normal que lo paguemos con el niño. Unos cuantos cachetes bien dados liberarán tensión y servirán de medida preventiva.
También es comprensible que les gritemos a la mínima, ellos no tienen ni idea de todo lo que nos sacrificamos por ellos.

_ Tenemos que conseguir que los niños sepan que vivimos en sociedad. Para ello, hablaremos del niño con otro adulto mientras él está delante en completo silencio. No es necesario mirar al niño mientras compartimos con otro adulto todo lo que hace mal y hasta su más mínima intimidad (recordad que los niños son nuestra propiedad por completo)

_ También es bueno enseñarles a no confiar en la gente: para ello criticaremos a todo el mundo delante suya, con todo tipo de prejuicios, para que vaya preparado.

Y no olvidemos que no hay que confiar en el niño, por muy bien que lo hagamos siguiendo estas pautas, nunca se sabe: hay que vigilar lo que hace y lo que piensa, revisar a menudo sus pertenencias y diarios personales. Si vemos algo inadecuado, en su diario, por ejemplo, afeárselo delante del resto de la familia o, en su caso, reírse todos unidos.

_ Otro gran regalo que podemos brindarle a un niño es una guía de conducta: el que dirán.
Recordárselo de continuo y detallar los frentes a cubrir: ropa, peinado, postura corporal, tono de voz, modulación de la risa.

_ Un grave problema nos acecha a los padres: las drogas.

No es necesario hablar de ellas, seguramente lo hacemos tan bien que no las probarán.
Y si se acercan al tabaco, basta con registrarle y confiscarle los cigarrillos (si, es otro sacrificio más)

_ Tampoco hablemos de sexo con ellos, no vayan a pensar que es algo bueno...

_ En cuanto a su salud física, lo que más nos puede perjudicar es que el niño sea muy delgado: ¡como si no le alimentáramos bien¡
Hagamos presente esta grave situación continuadamente: canijo, esqueleto, no eres más que un saco de huesos, la ropa te cuelga, no tienes nada más que cabeza. Así no tendrá más remedio que darse cuenta, aunque algunos son muy reticentes.

_ Si enferman nos preocupamos mucho. Les preparamos todas sus medicinas, les damos comida especial para enfermos pero solo entramos en su habitación para ver que tal va la enfermedad. Con tanto reposo en cama mejorarán antes.

_ Los niños inteligentes suelen ser vagos: no bajar la guardia, exigirle siempre el máximo para que el día de mañana sea un hombre de provecho y nos lo agradezca.

Podría continuar, pero me parece que esto es básico para empezar.
Con todo este esfuerzo os aseguro que se consigue....

Vientos de agua



Traspasará la luz

las hojas del parque

de verdes de agua

de luces de hierba.




Sonarán las hojas

a los pies rendidas.




Acariciarán mis manos

ásperos grises,

retorcidos troncos

volados a su vida.




Vientos de agua

arrasarán las cumbres




(Kaken, 12-12-1993)